Hablaré de ella,
como no es costumbre,
de la que a penas he mencionado,
de la que sin avisar entra,
de la que me es indiferente.
Ella, nacida mujer,
crecida mujer,
una cuarta parte de vida,
tal vez menos,
quizás un poco más.
Ella vive intermitente
en mi memoria
y angosta entre los pasos
que camino,
sumergida en las palabras
que no me suceden,
en las manos que sin límite
salvaguardan al mundo.