
"Los tomillos tienen flor
y olor a niña desnuda"
-J. J. D.–
las cuatro y nueve octubre quince
santiago cierra todas las puertas
el pantalón se baja hasta las rodillas
sobre la cama se acuesta
y respira con ambos pulmones
el tibio pedazo de tela
que hace apenas un rato
usaba mariela
bajo su verde uniforme con rayas
mientras con otra mano
diez centímetros de sangre
cuatro pulgadas de pulso
empuña y tras varias contorsiones
sobre las sábanas de terciopelo rojo
llovizna
EL TREN
NO SE DETUVO EN LAS FLORES…