
Tengo tu nombre apretado entre mis labios
y las ganas apretándose en mis dientes;
en las coyunturas de mi cuerpo
tengo tu sudor plasmado,
ese de cuando el verbo se hizo carne.
Tengo la piel cubierta por tus huellas
y son tus latidos los que dictan cada paso.
Me confundo en tu sombra y me entrego ardiente,
me desdibujo en tus ojos
y me congelo al verte.
Tengo en mi pecho abierto
la sinfonía de tus besos
y una lágrima se asoma
cuando queda en silencio.
Tengo tu todo en mi nada
y no te tengo.
"Sólo tengo esta piel que cubre los huesos... incluso eso no me pertenece."