Exceso de equipaje

Tengo una mala costumbre:
-malísima-
cargo con todos los amores
que permití en mi piel
y consentí en mi alma.

Del primero guardo
la cátedra oscular.

Del segundo,
el inicial desahogo orgasmal.

Del tercero,
el bendito armamento femenino .

Del cuarto,
el anhelado adiós virginal.

Del quinto,
lo vergonzoso de la infidelidad.

Del sexto,
lo tangible del descontrolado deseo.

Del séptimo,
la pausa para respirar.

Del octavo,
el segundo tropiezo
con la adúltera piedra.

Del noveno,
el trofeo de la juventud.

Del décimo,
la cómoda estabilidad.

Del décimo primero,
el amor devocional.

De los entremedios,
el asombro de la contabilidad.