El asalto

Estampado contra la pared, el gringo rubión transpira incesante.

 —What da' hell do you want?! —gritaba intranquilo.
  —No te hagas el pendejo o te pego los sesos al muro —contestaba el atacante.
  —Take my wallet, my watch... take anything, for God's sake!
 

   El cuadro duró unos segundos. Al fin, un disparo fracturó el silencio de la noche...
    —A ver, volvemos desde el principio— tronó la voz cansada del hombre detrás de la cámara.