
Confieso que tu vientre fue el mejor bar para este bohemio
que deshoje la vagina de mi madre por quinta ocasión.
Confieso que deseo morir por donde nací.
Confieso que soy infiel por imitación ancestral
que cedo mi cuerpo
al mejor placer de la vida.
Confieso que estoy compuesto
por muchas pieles
que ya casi no existo y poco vivo.
Confieso que soy un forastero desamado
que prefiero el humo muerto de mi piel
explorando el enigma de la resurrección.
Confieso y anhelo
que el Sol salga de noche
y la Luna reciba todos los días
balas blancas
y aúlle como el lobo que me acecha.
Confieso que veo sombras caminar
en sus vestidos favoritos
los huesos.
Confieso que sacerdote no soy
más le doy la absolución
a mis pecados.
Confieso que todo lo expuesto en este papel
es verdad
y yo
una ilusión.