
A solas con mi soledad, acompañado de mi compañía. Cautivo entre la estrechez de los tiempos. Pasado, presente y futuro. Otra puesta de sol. Otra noche besando mis frías mejillas. Acordes del universo que me hacen levitar. Condenado a vagar errante entre las manecillas de un reloj averiado. Camino sobre los cristales rotos de mis pensamientos. Dialogo con las sombras borrosas de mis ayeres. Fantasmas que atraviesan las finas paredes de mi existencia para atormentar mis noches. He visto las migas de pan, pero el cuervo se las ha comido. Me he perdido sobre los senderos carentes de señales. Se han borrado las huellas sobre mis calles asfaltadas. Estoy hurgando entre los cajones apolillados de mi memoria. He tratado de hallarte en ellos. Todos están vacíos. Telarañas abandonadas y polvo existencial es todo lo que he podido hallar. El eco de mis voces palpita en su interior. Cajones de sueños y pesadillas. Cajones de mis tantas decepciones y experiencias vividas. Cajones donde un día te dejé para marcharme a mi destierro. Cajones vacíos donde ayer guardé mis recuerdos. Un cajón de historias perdidas. Un cajón que me roba la vida.